Saltar al contenido
Banco Banbif ABCFinanciero
Conceptos básicos

Qué es el interés: simple y compuesto, explicado con ejemplos

Alfredo Suárez HerreraPublicado el 12 de enero de 2026 · 7 min de lectura
Interés /in·te·rés/ sustantivo · finanzas

El interés es lo que cuesta usar dinero que no es tuyo durante un tiempo, o lo que te pagan por dejar que otros usen el tuyo. Se expresa como un porcentaje sobre una cantidad inicial.

En una frase: el interés es el precio del dinero medido en el tiempo. Si pides prestado, lo pagas; si ahorras o inviertes, lo cobras.

Cada vez que ves una oferta de “12% al año”, un préstamo “a 36 cuotas” o una cuenta que “rinde”, estás mirando interés. Entenderlo bien es la diferencia entre que el dinero trabaje para ti o en tu contra. En este artículo vamos de lo más simple a lo más potente —el interés compuesto— con números pequeños y en soles para que se vea claro.

El interés, en su forma más básica

Imagina que un amigo te presta S/ 1 000 y, pasado un año, le devuelves S/ 1 100. Esos S/ 100 adicionales son el interés: el pago por haber usado su dinero durante doce meses. En porcentaje, fue un 10% anual. La cantidad inicial sobre la que se calcula —los S/ 1 000— se llama capital o principal.

Hay tres ingredientes que siempre aparecen:

  • El capital: cuánto dinero está en juego.
  • La tasa: el porcentaje que se aplica (por ejemplo, 10%). Cómo leerla bien lo vemos en TEA, TNA y TCEA.
  • El tiempo: durante cuánto se aplica esa tasa.

Interés simple

El interés simple se calcula siempre sobre el capital original, sin importar cuánto tiempo pase. Es el caso más fácil y el menos común en la vida real, pero es el punto de partida.

Ejemplo: interés simple

Depositas S/ 1 000 a una tasa simple de 10% anual durante 3 años. Cada año ganas el 10% de los S/ 1 000 originales, es decir S/ 100. Al final del tercer año tienes:

S/ 1 000 + (S/ 100 × 3) = S/ 1 300.

La fórmula es directa: Interés = capital × tasa × tiempo. Como la base nunca cambia, el dinero crece en línea recta.

Interés compuesto: el efecto bola de nieve

El interés compuesto cambia una sola regla, pero esa regla lo cambia todo: los intereses que ganas se suman al capital, y al periodo siguiente también generan intereses. Dicho de otro modo, ganas intereses sobre tus intereses.

Ejemplo: interés compuesto

Mismos S/ 1 000 al 10%, pero compuesto anualmente:

  • Año 1: 1 000 + 10% = 1 100
  • Año 2: 1 100 + 10% = 1 210
  • Año 3: 1 210 + 10% = 1 331

Frente a los S/ 1 300 del interés simple, son S/ 31 más en solo tres años. Parece poco; con más tiempo y más capital, la diferencia se dispara.

Simple vs compuesto, lado a lado

AñoInterés simple (10%)Interés compuesto (10%)
0S/ 1 000S/ 1 000
5S/ 1 500S/ 1 611
10S/ 2 000S/ 2 594
20S/ 3 000S/ 6 727
30S/ 4 000S/ 17 449

A los 30 años, el compuesto cuadriplica al simple con exactamente el mismo aporte inicial. El motor no es la tasa, es el tiempo: por eso quien empieza a ahorrar joven, aunque sea con poco, suele terminar mejor que quien aporta más pero arranca tarde.

El interés tiene dos caras

La misma fuerza que multiplica tus ahorros multiplica tus deudas. En una cuenta de ahorro o un fondo, el interés compuesto está de tu lado. En una tarjeta de crédito que no pagas a tiempo, juega en tu contra: el saldo no pagado genera intereses, que el mes siguiente generan más intereses. Por eso una deuda pequeña de tarjeta puede crecer tan rápido. Lo desarrollamos en crédito y deuda.

Una pista para estimar de cabeza: la regla del 72

Divide 72 entre la tasa anual y obtendrás, aproximadamente, los años que tarda tu dinero en duplicarse con interés compuesto. Al 6%, unos 12 años (72 ÷ 6). Al 10%, unos 7 años. Es una cuenta rápida, no exacta, pero sirve para tener intuición.

¿Cada cuánto se suman los intereses?

El poder del interés compuesto depende también de la periodicidad de capitalización: cada cuánto los intereses se suman al capital. Puede ser anual, mensual o incluso diaria. Cuanto más seguido se capitaliza, más rápido crece el dinero, porque los intereses empiezan antes a generar nuevos intereses.

Por eso una misma tasa “anual” puede esconder resultados distintos. Un 12% que se capitaliza una vez al año no rinde igual que un 12% que se capitaliza cada mes. Para no comparar peras con manzanas, en el Perú se usa la tasa efectiva, que ya incorpora ese efecto. Cuando veas dos ofertas, fíjate siempre en la tasa efectiva y no solo en el número grande del anuncio; lo detallamos en TEA, TNA y TCEA.

Cómo usarlo a tu favor

  • Empieza pronto, aunque sea poco. El tiempo hace más que el monto.
  • Reinvierte lo que ganas. Si retiras los intereses, vuelves al mundo del interés simple.
  • Paga las deudas caras primero. Ningún ahorro rinde tanto como lo que te ahorras al no pagar intereses de tarjeta.
  • Mira la tasa real. Una tasa anual no es lo mismo si se capitaliza cada mes; compáralas con la TEA o la TCEA.

Conclusión

El interés simple crece en línea recta; el compuesto crece en curva, y con los años esa curva se vuelve empinada. Es el concepto que conecta el ahorro, la inversión y la deuda, así que vale la pena tenerlo claro antes que cualquier otro. Si quieres entender el “porcentaje” que aparece en cada oferta, sigue con cómo leer las tasas de interés en Perú.

Las cifras son ilustrativas y redondeadas para facilitar la comprensión; no representan ofertas reales. Para tasas vigentes y comparables, consulta a tu entidad financiera y los portales de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS).

Sigue aprendiendo